Si ha vuelto Rocky, los Hombres G, Indiana Jones y Harry Potter… ¿cómo no iba a volver yo, cariños míos????
Pues sí, tras la gran decepción que os di (con todo el dolor de mi enorme y bondadoso corazón) en mi viaje el pasado enero, en el que sé que todos esperabais con anhelo una nueva entrega de esta crónica que se está convirtiendo en vuestra alegría ocasional, esta vez no me podía permitir volver a defraudar a mi público, ese que tantas cartas me ha escrito pidiendo mi regreso. Esta vez, la decepción provocada por mi mutismo hubiera causado en mí un dolor irreparable, y me quiero tanto, que no me puedo permitir hacerme pupita por vuestra culpa, así que… ahí va:
Capítulo 6: He vuelto: ojito…
Bueno, bueno, bueno… qué maravilla volver a estar aquí, con mis queridos chinitos… Qué placer volver a encontrarme con mis amigos, los de los escupitajos (snzjoooooooooooooorrrll…. Zschuuuuuuuuuuuus! à esto es un zipiajo chino, suena igual que uno español, pero lo oyes con más frecuencia), volver al calor insufrible, al acongoje extremo al cruzar la calle, a los zapatos negros con calcetines blancos (un clásico que se extiende en todas las edades), a las axilas y piernas sin depilar, y a la uñita del dedo meñique larga… me siento en casa.
En esta ocasión hay varias novedades. Para empezar, me alojo en un hotel diferente. Mucho mejor, dónde vamos a parar. Como primer detalle, en este ascensor se puede respirar. En el otro hotel, como celebraban banquetes de boda, y cenas de empresa, etc, la comida la subían al segundo piso por el mismo ascensor por donde subíamos los huéspedes. Ni que decir tiene que al cabo de tres sube-baja de sus deliciosos manjares prefería ir por las escaleras, aunque fueran 5 pisos.
Este hotel, además, es muy nuevo, apenas unos meses, la gente es muy maja (no es que en el anterior no lo fueran) y el baño, aunque es más chiquitín, tiene una ducha de lujo, aunque echo de menos aquella cortina marroncilla… esta tiene mampara de cristal, bien chula. Y lo mejor es la cama imperial que tengo, pues antes tenía dos camitas individuales. Ah! Y de momento, no hay bichos.
¿Qué más…? Ah si, una decepción muy grande, no se ha repetido el tema “xoxitos”. No, tranquilos, no han chapado el sitio, pues mi indignación sería mayúscula y mis quejas llegarían a las más altas instancias. Lo que pasa es que, como mi nivel de chino ya es increíblemente bueno, pues ya nos entendemos!!!! Uy, chavalit@s, qué feliz que soy al comprobar que ya puedo decir cuatro tonterías en chino, y me entienden!!! Si tuviera sentimientos, habrían deslizado por mis mejillas unas preciosas perlitas lacrimales fruto de la emoción. Pero como no tengo… Oye, pues fuera coñas, que ya me he hecho entender en más de una vez. Hablar, hablo. Sé poco chino, pero por mis huevos que me entienden. Bueno, pero tranquilos, que el sitio sigue abierto, y de hecho, de aquí a un rato me piro a que me sobeteen un poco. Aquí es a lo máximo a lo que he asumido que llegaré con el género femenino. JAAAAAAAAA!
Bueno, que os narro mis aventurillas… El finde pasado me fui con mis compañeros de trabajo a la montaña. Cómo no. Un clásico, ir el domingo a subir montañitas a ver templos. Porque me pregunto yo, ¿es que no pueden hacer templos en un valle, o en una planicie? Jope, es que todos están entre “a tomar por culo” y “hostias, ¿ahí arriba?” Pero como no puedo ir de quejica, (mejor que no) pues calladito, que estoy más guapo –aún- y sube que te subirás.
Bueno, nada más llegar, me gustó más el sitio. Te recibe un tipo fondón llamado Buda, que es un cachondo, se lo pasa pipa. Este es el buda para tener fortuna en el futuro, me dijeron.
Pues sí, tras la gran decepción que os di (con todo el dolor de mi enorme y bondadoso corazón) en mi viaje el pasado enero, en el que sé que todos esperabais con anhelo una nueva entrega de esta crónica que se está convirtiendo en vuestra alegría ocasional, esta vez no me podía permitir volver a defraudar a mi público, ese que tantas cartas me ha escrito pidiendo mi regreso. Esta vez, la decepción provocada por mi mutismo hubiera causado en mí un dolor irreparable, y me quiero tanto, que no me puedo permitir hacerme pupita por vuestra culpa, así que… ahí va:
Capítulo 6: He vuelto: ojito…
Bueno, bueno, bueno… qué maravilla volver a estar aquí, con mis queridos chinitos… Qué placer volver a encontrarme con mis amigos, los de los escupitajos (snzjoooooooooooooorrrll…. Zschuuuuuuuuuuuus! à esto es un zipiajo chino, suena igual que uno español, pero lo oyes con más frecuencia), volver al calor insufrible, al acongoje extremo al cruzar la calle, a los zapatos negros con calcetines blancos (un clásico que se extiende en todas las edades), a las axilas y piernas sin depilar, y a la uñita del dedo meñique larga… me siento en casa.
En esta ocasión hay varias novedades. Para empezar, me alojo en un hotel diferente. Mucho mejor, dónde vamos a parar. Como primer detalle, en este ascensor se puede respirar. En el otro hotel, como celebraban banquetes de boda, y cenas de empresa, etc, la comida la subían al segundo piso por el mismo ascensor por donde subíamos los huéspedes. Ni que decir tiene que al cabo de tres sube-baja de sus deliciosos manjares prefería ir por las escaleras, aunque fueran 5 pisos.
Este hotel, además, es muy nuevo, apenas unos meses, la gente es muy maja (no es que en el anterior no lo fueran) y el baño, aunque es más chiquitín, tiene una ducha de lujo, aunque echo de menos aquella cortina marroncilla… esta tiene mampara de cristal, bien chula. Y lo mejor es la cama imperial que tengo, pues antes tenía dos camitas individuales. Ah! Y de momento, no hay bichos.
¿Qué más…? Ah si, una decepción muy grande, no se ha repetido el tema “xoxitos”. No, tranquilos, no han chapado el sitio, pues mi indignación sería mayúscula y mis quejas llegarían a las más altas instancias. Lo que pasa es que, como mi nivel de chino ya es increíblemente bueno, pues ya nos entendemos!!!! Uy, chavalit@s, qué feliz que soy al comprobar que ya puedo decir cuatro tonterías en chino, y me entienden!!! Si tuviera sentimientos, habrían deslizado por mis mejillas unas preciosas perlitas lacrimales fruto de la emoción. Pero como no tengo… Oye, pues fuera coñas, que ya me he hecho entender en más de una vez. Hablar, hablo. Sé poco chino, pero por mis huevos que me entienden. Bueno, pero tranquilos, que el sitio sigue abierto, y de hecho, de aquí a un rato me piro a que me sobeteen un poco. Aquí es a lo máximo a lo que he asumido que llegaré con el género femenino. JAAAAAAAAA!
Bueno, que os narro mis aventurillas… El finde pasado me fui con mis compañeros de trabajo a la montaña. Cómo no. Un clásico, ir el domingo a subir montañitas a ver templos. Porque me pregunto yo, ¿es que no pueden hacer templos en un valle, o en una planicie? Jope, es que todos están entre “a tomar por culo” y “hostias, ¿ahí arriba?” Pero como no puedo ir de quejica, (mejor que no) pues calladito, que estoy más guapo –aún- y sube que te subirás.
Bueno, nada más llegar, me gustó más el sitio. Te recibe un tipo fondón llamado Buda, que es un cachondo, se lo pasa pipa. Este es el buda para tener fortuna en el futuro, me dijeron.
Bueno, pues vamos a subir la montañita… Chino, chano (no es un juego de palabras).
Lo curioso de este sitio es que no había un único templo, había varios, que nos íbamos encontrando a medida que íbamos subiendo. En cada uno de ellos, como manda la tradición, las 3 reverencias al buda correspondiente.
Dolía, la piedrecita de las narices.
Bueno, pues seguimos montaña arriba… y llegamos al templo más grande que he visto en mi vida. ¿El Empire State? ¿Las pirámides de Egipto? Por dios! Esto sí es una maravilla de la arquitectura! Hay científicos que aún están intentando descubrir cómo lograron construir este colosal templo en un lugar tan recóndito.
Os pongo más fotos…
Y ese domingo hice mi primera visita a mis chavalitas. Buena forma de rematar el fin de semana.
Por cierto, me levanté para ver el partido del Barça de la champions los dos días! Como un campeón, a las 2:45 de la mañana, buscando un canal chino para verlo. Un fiera. Lástima del resultado.
Y bueno, llegamos al mega puente. Que aquí también lo celebran, no vayáis a pensar. Hombre, si se celebra el día del trabajo, a currantes aquí les ganan pocos. Bueno, me refiero a los machacas de las fábricas, que trabajan todos los días, sin descanso. Pobres…
Pues el jueves me lo tomé festivo (el viernes no, fui a trabajar, aunque fui el único), y me fui con una compañera y su novio a un sitio que han abierto hace poco, que es una especie de Poble Espanyol, pero a lo bestia (estilo chino, vamos). Es decir, han reconstruido mini-pueblos típicos de varias zonas de China, y los han colocado aquí. La zona, el recinto, es DESCOMUNAL. Para visitarlo entero necesitas un día entero, (12 horas) sin parar de caminar, en serio.
Pero es precioso, y vale la pena verlo. Aunque toca pagar la friolera de 6 euracos (una pasta para lo que valen aquí las cosas).
Pues nada, a las 9:30, en China, ya está TODO a reventar de gente. Entramos y lo primero que ves son figurazas de papel, con motivos del año de la rata
Y entonces… COMIENZA EL FESTIVAL! Ya, nada más llegar, primera petición de fotos… Las chavalitas, que me ven, y se ponen tontas. Normal… (ojito con mi camiseta, a que mola?).
Y esa fue la primera que me pidió, luego fueron llegando más… estaba que rompía la pana. Pero claro, de unas 39458202 personas que habría ahí (las conté a ojo), yo era el único no-asiático. Me hice más fotos, con familias enteras y todo (lo juro), pero tampoco es plan de agobiaros.
Como apretaba el hambre, fuimos a comprar algo de comida. Había puestecitos ambulantes, así que nos dirigimos a uno…
Por ahí también había unos abueletes cascándose unas enormes pipas. Tenían buena pinta, así que… me animé a echar una caladita.
De los que me pidieron fotos, estos fueron los mejores.
Cuando me fui, me dieron las gracias mil veces y me dijeron que si algún día iba a su pueblo, sería un orgullo que les visitara. Lo curioso es que ninguno de los dos me dijo dónde viven (en serio). Qué raro…
Bueno, tras esto, nos dimos otro paseíto más, y de vuelta a casa. Os pongo unas cuantas fotos, porque el sitio era REALMENTE precioso.
El viernes, como os dije, fui a trabajar, aunque solo por la mañana, pues por la tarde me fui a jugar a badminton con una amiguita -la de la cena del jueves-, y luego, festival de cenota en el japo… hasta el culo, de verdad. Qué rico… En un saloncito solo para mí, con mi libro, y a disfrutar de una merecida y suculenta cenita… una tabla de sashimi, ternera, salmón a la plancha…
El sábado nada especial, de compras y eso, y hoy… El colofón.
Había quedado con uno de los jefes de la fábrica donde estoy, un taiwanés con el que me llevo de coña, y si hay candidatos para ser beatificados, este chico debería estar en la cabeza de la lista, porque a buena persona le gana poca gente. Una joya de persona… hasta hoy.
Hemos quedado a las 9:00. Me ha pasado a buscar y me ha contado el plan: subir a un templo --novedad- luego ir a un mercado de antigüedades porque él colecciona monedas y piedras y joyas de jade, y quería mirarse unas cosas (a mí me ha encantado ir) y luego a la zona universitaria, porque me quería comprar libros de chino, y ahí están las mejores y más grandes librerías de Xiamen. Ha sido genial, porque me he comprado unos libros chupis!!!! Por 20 euros 4 libros y un diccionario, increíble. Y luego un paseíto por la playa, porque hoy ha hecho un día espectacular. Un sol…
…Un sol que me he cagado en todo cuando he visto dónde me quería hacer subir el colega a las 9:30 de la mañana…
Dios, eso es peor que una tortura china. Espera… coño, era una tortura china! En fin, que he llegado arrastrándome, mareado, sediento… pero he llegado.
El resto del día ha sido tal y como estaba planificado, y ha estado muy chulo. Pero mucho calor…
Bueno, y eso es todo. Vamos, hay más cosas, y no es que no os quiera aburrir, es que no tengo más ganas de escribir, caray!
Y como esto lo lee también mi santa madre, y hoy es el día que es…
FELICIDADES MA!!!!!! Feliz día de la madre. Que te quiero mucho y que aunque ya te he felicitado hace un rato por skype, te vuelvo a mandar desde aquí dos besazos y que sepan todos que has sido, eres y serás, la mejor madre del mundo entero, aquí, y en la China, y que se fastidien el resto de madres, porque tú eres la mejor “ma” de todas. Te quiero.
Un beso a todos, y hasta pronto.


